2008-03-17 | Información General | informe especial
La inhumana experiencia de dar a luz en el hospital Madariaga
La semana pasada, una partera del Hospital Avellaneda de la provincia de Tucumán estuvo en esta capital brindando una charla sobre parto humanizado. Tras la charla, PRIMERA EDICION invitó a Inés Díaz a recorrer la unidad de Perinatología del Hospital Madariaga, donde año a año, miles de mujeres acuden para parir bajo las peores condiciones imaginables.
POSADAS. La semana pasada, una partera del Hospital Avellaneda de la provincia de Tucumán estuvo en esta capital brindando una charla sobre parto humanizado.
Su nombre es Inés Díaz y en el nosocomio público donde trabaja ya llevan más de ocho años realizando partos bajo metodologías que respetan los tiempos naturales de cada mujer, su privacidad y sus derechos de dar a luz acompañada, entre otras premisas que en 2004 fueron reforzadas por medio de la sanción de la Ley Nacional 25.929 (de Derechos de Padres e Hijos durante el proceso de Nacimiento), una legislación que la salud pública de Misiones ultraja en todos sus artículos.
Tras la charla, PRIMERA EDICION invitó a Inés Díaz a recorrer la unidad de Perinatología del Hospital Madariaga, donde año a año, miles de mujeres acuden para parir bajo las peores condiciones imaginables.
Lamentable recibimiento
Al llegar, sucedió algo bastante bochornoso. En vez de recibir a Inés Díaz como debe recibirse a una profesional que llega desde otra provincia a conocer el hospital público e intercambiar experiencias con sus colegas, en principio el jefe de la unidad, el doctor Jorge Pianessi, impidió el ingreso de Díaz y se mostró hostil ante el arribo conjunto de PRIMERA EDICION y la partera tucumana. Más adelante, el médico se disculpó y permitió a Díaz conocer parte del sector.
El recorrido le permitió a la especialista darse cuenta el porqué de la negativa inicial.
Mala impresión
“Aquí no se cumple en nada la Ley Nacional 25.929. Las mujeres deben dar a luz en condiciones muy lamentables. Noté que falta mucho recurso humano, sobre todo obstétricas, o sea, el recurso humano primordial para poder implementar la ley” observó Inés Díaz tras su paseo por la unidad. Lo que afirma, está relacionado a un problema muy severo que se repite en todos los hospitales de la provincia: la falta de personal. “Acá quedan sólo tres parteras y todas están en edad jubilatoria. Las que había, se fueron jubilando y los médicos residentes fueron ocupando esos lugares, pero son espacios que no deben jamás ser ocupados por médicos sino por otras parteras” afirmó Díaz.
Parir en soledad
La profesional tucumana también conoció la denominada zona de dilatación, donde notó que “hay seis boxes separados, que son especiales para que las mujeres puedan tener privacidad y estar acompañadas, pero sin embargo acá no les permiten a los padres ingresar. Las mujeres están solas. Un solo médico está controlando la guardia y la zona de dilatación, es imposible que una sola persona pueda dar la contención suficiente a tantas mujeres y a la vez cumplir un rol administrativo”.
Desinformación total
Otro aspecto que lamentó la especialista fue la profunda desinformación a la que se condena a las embarazadas que llegan al Madariaga:
“La desinformación en este hospital es terrible. Debería haber más carteles, charlas previas, cursos. Aquí la charla la dan médicos en un solo horario, no hay charlas sobre lactancia por ejemplo”. Consultada acerca de cómo se maneja el tema de la información en el hospital donde ella trabaja, Díaz explicó que “en Tucumán hemos colocado carteles por todas partes, porque las madres deben estar informadas todo el tiempo. Hay muchas voluntarias que dan capacitación a las madres desinformadas. Aquí sólo hay carteles de prohibición. Hay mucho sobre qué informar, pero noté que aquí abunda la desinformación”.
APOSTILLAS
• Al recorrer los pasillos de la unidad de Perinatología del Hospital Madariaga, se advierten irregularidades inadmisibles. Por ejemplo, en una de las salas de posparto, donde se hacinan hasta siete mujeres por habitación - con sus respectivos retoños recién nacidos - no salía agua de la ducha. En ese mismo cuarto, una madre denunció que encontró alacranes y cucarachas. La suciedad de las salas, está a la vista.
• La madre de una joven que dio a luz a principios de la semana pasada, transcurridos cuatro días todavía seguía esperando a que algún médico se dignase a firmar la autorización para el alta de su hija. “Mi hija y el bebé están en perfectas condiciones, pero no pueden irse porque no hay médicos que vengan a darle el alta. Ya no sé qué hacer. Parece que acá para parir las mujeres se adaptan al tiempo del médico y para poder volver al hogar, también”.
• Otra persona, denunció que hace pocas semanas debió llevar a su hija y su nieta (nacida prematuramente en el Madariaga) de urgencia al Hospital Samic de Alem, ya que todas las incubadoras del hospital posadeño estaban ocupadas. “Tienen 80 incubadoras para una población gigantesca como la de Misiones. No sé qué debe suceder con la gente que no puede trasladarse a otro hospital de la provincia” se preguntó el hombre.
• En la sala de espera del sector Maternidad, las sillas evidencian un pésimo estado. Allí, hay un televisor que permanece todo el tiempo apagado o con programaciones que nada tienen que ver con los partos. “Esta televisión debería estar constantemente mostrando materiales relacionados a los embarazos, a los ejercicios previos, a la lactancia, no puede estar allí de adorno” observó Inés Díaz, la partera tucumana.
• La Organización Mundial de la Salud indica que no existe justificación en ninguna región geográfica para que más de un 10 al 15% de los nacimientos sean por cesárea. En Misiones, la cifra es al menos tres veces mayor.
Un sistema que excluye a los padres y deja solas a las madres
Pese a que el inciso G del artículo 2 de la Ley Nacional 25.929 señala que “toda mujer embarazada tiene derecho a estar acompañada por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de preparto, parto y posparto” en el sector Maternidad del Hospital Madariaga no les permiten a las mujeres ingresar acompañadas por nadie.
Durante la recorrida de PRIMERA EDICION por el sector, ningún profesional pudo dar cuenta acerca del porqué de esta determinación tan contraria a las indicaciones de la Ley Nacional y a las que indican los preceptos de la Organización Mundial de la Salud.
Padres excluidos, madres solas
Además, existe una situación bastante incomprensible que es el hecho de que el horario de visitas para los padres está restringido a apenas 40 minutos diarios, en el horario de 20 a 20.40. Esto significa que cualquier padre que no pueda acudir en ese horario, directamente no podrá ver a su mujer e hijo/a hasta que abandonen el hospital.
“Yo trabajo de noche, así que durante los cinco días en que mi mujer estuvo alojada después de dar a luz, no pude verla. Me parece que es un sistema muy dañino para la mujer, porque en esos momentos ellas necesitan la compañía del padre o de algún ser querido. Y para nosotros, los padres, es terrible también no poder estar con nuestras mujeres y nuestros hijos en esos días tan especiales” relató a este diario Héctor González, un joven padre que hace pocas semanas sufrió en carne propia este sistema inexplicable y cruel.
Sin embargo, el régimen de visitas puede variar si el paciente cuenta con el dinero para pagarse la sala diferencial, que cuenta con aire acondicionado y vía libre para padres (ver página 7).
ENTREVISTA | INES DIAZ, PARTERA PROFESIONAL
“Se necesita respeto, libertad e intimidad”
Luego de recorrer el sector de Maternidad del hospital Madariaga, la partera del ejemplar nosocomio Avellaneda (Tucumán), Inés Díaz respondió a las preguntas de PRIMERA EDICION en base a las impresiones que cosechó tras conocer las condiciones en las que llegan al mundo la mayoría de los bebés misioneros.
¿Qué impresión le causó esta recorrida que acaba de realizar?
Una impresión muy triste, porque veo que las embarazadas deben pasar por experiencias muy desagradables, solas, sin la información necesaria, sin las condiciones de higiene necesarias, entre otras carencias. Pero sobre todo porque veo que no hay demasiada intención de cambiar las cosas. Toda la Ley Nacional 25.929 se pasa por alto en este hospital.
¿Qué le parece el hecho de que en el hospital público de Misiones las madres afronten todo el proceso del parto y posparto sin acompañamiento?
Un horror. Para la mujer es fundamental estar acompañada por alguien querido en un momento tan especial como es el del parto. El hecho de que la mujer vaya a parir sola, sin información, aterrada, hace que el parto se convierta en una experiencia muy negativa. Las mujeres desconocen por qué las operan. No saben de qué manera ellas mismas puedan facilitar su trabajo de parto porque nadie se lo dice. Una mujer necesita muy poco para poder parir: respeto, intimidad y libertad. Necesita estar en un lugar donde nadie le esté machacando con nada.
No es el caso que acaba de ver.
Desgraciadamente no. Y creo que en esta provincia llevará mucho tiempo humanizar los partos y respetar la ley.
¿Qué aspectos podrían mejorarse en lo inmediato?
La información. Hay que poner el cartel que informe a las mujeres sobre sus derechos, informar más, en la sala de espera debería haber personas que capaciten a las embarazadas, la televisión debería mostrar documentales acordes. También podría mejorar el tema de la privacidad y el acompañamiento a la embarazada en el parto. No es ningún impedimento decir que no se tiene el espacio, igual se pueden aplicar medidas para preservar la privacidad de la mujer durante el parto.
¿Cómo fueron implementando estas medidas en el hospital donde usted trabaja?
Antes de que se implemente la ley ya habíamos empezado con el tema del acompañamiento. Comenzamos a permitir que la mujer esté acompañada durante las distintas etapas del parto. Después se vio la necesidad de la privacidad de la mujer. Hubo que remodelar parte del hospital para que las mujeres tuvieran privacidad en el parto. Hasta que se hizo la remodelación estábamos ocupando una sola ala del hospital, en una habitación como una tienda de campaña, pero con cortinas que dividían a una mujer de la otra, con privacidad. Después siguió todo lo demás: que la mujer pueda elegir de qué manera va a parir a su hijo, en qué posición de acuerdo a su comodidad, respetando los tiempos naturales.
¿Qué cambios trajeron estas medidas?
Se realizan muchísimas menos intervenciones. La mujer en situación de estrés, cuando está sola, con miedo el trabajo de parto se frena. Entonces hemos creado el entorno acorde para que la mujer tenga libertad, esté tranquila y sin miedo, para evitar riesgos en los partos. No tenemos necesidad de poner sueros ni hacer ningún tipo de intervenciones que son dolorosas.
Salas aranceladas: la comodidad tiene precio
Indigna y cuesta creer que en un hospital público suceda esto, pero es real. En Maternidad del Madariaga, quienes pueden abonar aranceles de entre 50 y 80 pesos, tienen la posibilidad de acceder a salas individuales donde se vive el posparto con aire acondicionado y dónde -a diferencia de las salas comunes- se puede tener un acompañamiento constante. Esto significa que, además de arancelar la comodidad, en este nosocomio hay que pagar para tener una compañía que a las madres les corresponde por ley.
“Cuando vimos cómo eran las piezas en donde se interna a las madres para el posparto, nos horrorizamos. Pero nos ofrecieron ir a una sala especial, más cómoda y donde yo podía quedarme todo el tiempo. Los padres que pueden, pagan este servicio porque la sala común es decadente”, relató Mauricio Ferreyra, uno de los padres que debió pagar los 80 pesos por esta diferencia.
http://www.primeraedicionweb.com.ar/index.php?idnoticia=4603&dgprincipal=nota&tipo=impreso&idEdicion=345
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